Qué es un clásico

25 Oct

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– Qué es un clásico?

– Qué clásico no leíste (por qué?)

– Qué clásico es el que más releés/disfrutás (por qué?)

Los clásicos  plantean  problemas históricos, de lectura [de modos de leer], de valor, y de función representativa de la literatura. Además, pensar en  los clásicos de la literatura implica pensar en una cultura de la biblioteca,  que va siendo cada vez más desplazada por  la cultura de los medios.

La historia de los clásicos es una historia particular,  larga y sinuosa. Las obras [y también los autores que las escribieron] pasan por un periodo de discusión y de debate [sobre su valor sobre todo, que se ve tanto en el Martín Fierro como en la obra de Borges] hasta que son aceptados por todos  y quedan fuera de discusión. Este proceso, que  Bertolt Brecht llamó “el proceso de producción de un clásico”, puede ser más o menos largo e  ilumina los mecanismos de canonización y de atribución de valor literario.  En el medio puede cambiar la idea de la literatura, de política, la historia misma y los modos de leer. En América latina  la canonización muchas veces viene de afuera, de Europa o de Estados Unidos. En resumen, el clásico se constituye  en algún momento y por lo tanto podría dejar de serlo. Podría ser tragado por la historia, desaparecer de los programas de enseñanza, del periodismo, de la televisión y de las listas de ediciones de Obras maestras.

Pero lo importante de los clásicos es su valor representativo y su carácter nacional.

Y aquí me voy a uno de mis  clásicos que es Borges, que no creía en los clásicos. Encontré dos textos suyos  titulados así, “Sobre los clásicos”. El primero salió  en Sur [número 85, 1941] y allí dice que no hay nación que no tenga su libro representativo y sagrado,  que no importa el mérito esencial de las obras canónicas, que  importa el número de los problemas que suscitan. Y deplora la canonización irreversible del Quijote y de Martín Fierro. Dice Borges en 1941: Carecemos de un libro capaz de ser nuestro símbolo, y eso implica libertad. Es mejor no tener clásicos porque entonces nuestra tradición es potencial y abarca todo el pasado.

Borges no quiere clásicos porque la obra clásica congela y cierra algo y  define una tradición que puede ser coerción .

En “Sobre los clásicos” de 1965 [en Otras inquisiciones] , dice que un clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término. Lo clásico sería un fenómeno de lectura o de decisión de lectura o de modo de lectura. Los clásicos implican identidades: una  nación elige una obra como su representante.

Borges insiste con la idea de que las obras literarias no tienen valores en sí, que el valor se construye y atribuye, especialmente en el caso de los clásicos.  “Clásico no es un libro que necesariamente posee tales o cuales méritos; es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad”.

Esa es la lección de nuestro clásico.

Italo Calvino, en cambio, está por los clásicos, y frente a Borges podría decirse que “cree en los clásicos”. En Por qué leer a los clásicos [1981], enumera: la lectura de los clásicos constituye una experiencia riquísima,  los clásicos se releen y  cada relectura  es como un redescubrimiento, ejercen una gran influencia sobre los individuos o las comunidades, vienen cargando sobre sí muchas interpretaciones y dejan huellas en la cultura, uno se define en relación o en oposición a ellos.

-No sé qué clásico no leí pero fueron muchísimos. Cuando cursé la Facultad de Letras se trataba de leer  a muchos porque   las historias de la literatura eran las historias de los clásicos. Muchas me aburrieron y tomaba la lectura como un deber. Me encantaron  Gargantúa y Pantagruel, En busca del tiempo perdido, el Quijote y Robinson Crusoe porque sentía que  conservaban su total frescura.

Me interesa el problema de los clásicos del siglo XX aquí en América latina y en Argentina. Los del XIX son bien claros :  son las obras del periodo de construcción de la nación, Facundo y Martín Fierro. Los del XX son, para mí, las obras de la era de las editoriales nacionales [Emecé, Losada y Sudamericana] es decir, las obras de la culminación  de la nación y de las empresas nacionales: Borges, Cortázar, Puig. Leemos en ellos representaciones nacionales, una lengua nacional y sujetos  nacionales.

Me pregunto si todavía es posible la construcción de un clásico en esta era global , o si por fin nos liberamos de ellos.

Josefina Ludmer

Octubre 2010

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